Papá Noel se ha pasado por Estocolmo antes de tiempo
Hoy ha sido un buen día. Por la mañana me he encontrado esto en el cuarto de la basura (Carol y Morate lo llamaban el cuarto de Papá Noel)

¡Pedazo de impresora laser!
Aquí no hay contenedores. Para la basura orgánica tenemos unos agujeros al final del pasillo de cada planta y para la inorgánica, el cuarto de la basura. Nosotros usamos ese cuarto básicamente para tirar el papel y plástico y, lo más importante, para amueblar nuestros pisos.
De ahí ya hemos sacado mesas, sillas, estanterías, teles... todo lo imaginable. Está muy bien. Los suecos tiran cosas que todavía sirven y nosotros las usamos. ¡Esto es reciclar!
La otra cosa buena es que ¡ya tengo bici!
Ha sido duro. Desde que llegué a Estocolmo llevo buscando una de segunda mano. Pues he encontrado una que no está nada mal por unos 55€ (menos de lo que cuesta un mes de transporte urbano).
He quedado con un tío que ha puesto un anuncio en internet. Su casa está a tomar por c... (espera que esto lo leen mis padres). He cogido el cercanías y 30 minutos después estaba a más de 25 km de casa. He ido a la terminal de autobuses para pillar el 865. Después de encontrar el sitio donde para, observo en el horario que el último bus del día salió hace 20 minutos. Bueno, no pasa nada. En la página del transporte urbano ponía que la opción B era andar 1350 metros (precisos que son los suecos). Bien, ahora sólo hace falta saber hacia dónde. Son las 8.30. No hay ni dios por la calle. A cada persona que veo, voy y le pregunto donde está la calle. Cada uno me manda a donde le apetece (la mayoría me manda a la terminal de autobuses). Al final me cruzo con una pareja de abueletes paseando un perro que me indican correctamente. Tras andar un buen cacho por un camino junto a la carretera llego a mi destino.
Sólo hay un problema. El tío me dijo que vivía en el número 77. Lo gracioso es que el edificio tiene tres plantas y dos puertas por planta. Son más de las 9 y esta gente se acuesta pronto. Me acerco sigilosamente a las puertas a ver si se oye ruido en el interior. En una de ellas se escucha reggae. Allá voy. Sale un hombre con dos niños. Le digo que estoy buscando a uno que quiere vender su bici, me mira con cara rara y me dice que él no es. Le digo que es una bici azul y me dice que pregunte en el segundo. Voy al segundo, ahí no se escucha nada. Llamo a la puerta y después de un rato me habla una mujer a través del agujero de la puerta para echar las cartas. Me habla en sueco, parece bastante mosqueada. Le digo que no entiendo nada. La tía sigue, probablemente esté diciendo que va a llamar a la policía. Cuando ya estoy a punto de irme a casa veo que hay luz en el 3º. Venga, último intento. Llamo y... ¡premio! es el tío este, me estaba esperando desde hace un rato. Me disculpo por la tardanza y bajamos a ver la bici.
La bici me gusta MUCHO. Las ruedas están nuevas, los cambios van bien, los frenos también. Una gozada. Me dice que si quiero, me puedo llevar también el casco y el candado. Supongo que eso irá a parte así que cuando le voy a pagar no sé si preguntarle. Saco las 500 coronas. Parece que estamos conformes. Nos damos la mano y para casa con la bici nueva.
La verdad es que o tiene un defecto que todavía no he visto o está genial. ¡Con lo caro que es todo en Suecia!

Mañana la estreno para ir a la piscina.
Referencias
URL para referenciasComentarios
-
Esa misma impresora la tenían en la resi de estudiantes donde estuve. No iba mal, disfrútala.
oria — 04-11-2005 18:11:41


